miércoles, 22 de enero de 2014

El nuevo plan del mismo viaje.



La docencia debe ser una tarea de aprendizaje continuo. Es curioso, pero luego de salir de una reunión de maestros y de discutir temáticas sobre pedagogía, queda la sensación que los profesores son las personas más reacias a aprender.

Estoy convenido que lo que nos hace mejores personas y profesionales es el aprendizaje continuo, es por esto que me he puesto como meta transformar mi práctica pedagógica. 


Una de las “presiones” a la que estamos enfrentados los profesores es a las estadísticas de aprobación y reprobación. Algunos dicen, yo lo afirmaba hace unos años, que un profesor al que le aprueban todos los estudiantes es tan malo como al que le reprueban todos los alumnos. Hoy difiero de esa opinión. 

Pensar de esa manera es afirmar que un médico es bueno porque solo se le mueren dos de diez pacientes. La educación debe ser pensada para todos de manera que todos aprueben; en otras palabras, la educación debe ser una acción que modifique positivamente la vida de los demás a partir del aprendizaje. 

Revisando las estadísticas del nivel de aprobación y reprobación de mi asignatura veo que es más preocupante la relación entre aprobación y aprendizaje. Debo decir que todos lo que aprueban no han aprendido todo lo que deberían haberlo hecho, ni los que reprueban son consecuencia de no haber aprendido nada. 

Pienso que más que preocuparme por cuantos aprueban y cuantos reprueban, mi papel es preocuparme, y trabajar día a día, por cuantos y cuanto aprenden quienes asisten a mi aula de clase. Pensando en ello y en busca de aprender algo nuevo, me he propuesto implementar un método de aprendizaje ya utilizado en otros espacios: Aprendizaje Basado en Proyectos de Investigación (ABPI). 

Su base teórica es el constructivismo. Para su aplicación metodología utilizaré la taxonomía de Bloom con algunas modificaciones. Al terminar cada periodo académico los estudiantes, organizados en equipos de trabajo, podrán entregar un producto final que ha sido desarrollado a lo largo del periodo, siguiendo un método cercano al método científico. 

Como siempre, la pedagogía en el tablero se ve maravillosa. El reto es llevarla a la práctica. Estoy convencido que si a los estudiantes se les presenta el aprendizaje de una manera diferente a la tradicional, su respuesta no será tradicional. Así mismo, si a un estudiante se le brindan herramienta para desarrollar con feliz término un proyecto cualquiera, podrá tener herramientas para desarrollar su propio proyecto de vida. 

Será una nueva oportunidad para aprender como docente. En unos meses se verán los primeros resultados. El punto no es que más aprueben, es que aprendan más siguiendo un método estructurado, con la oportunidad de aprender de otros. 

Un punto que me queda en el aire, y que es indispensable al pensar en cambios educativos, es el uso de las TIC. Con seguridad, el uso de redes sociales, correos electrónicos, páginas webs, y blogs estarán en el paquete de instrumentos a utilizar en el proceso. 

El plan está demarcado. Esperemos cómo se efectúa el viaje.

John Anzola. 
Enero 2014. 




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